jueves, 15 de julio de 2010

Filón de Alejandría


Filón de Alejandría nace en la ciudad de Alejandría el año 20 adC y muere aproximadamente en el año 50. También se le conoce con el nombre de Filón el Judío; y, evidentemente es uno de los pensadores más destacados del judaísmo helénico. Se sabe poco sobre su vida, siendo un misterio la mayoría de los datos conservados. Procediendo de su obra la mayoría de los datos biográficos. Se conservan alrededor de cincuenta de sus anuscritos, algunos sólo en su traducción latina o armenia. Sus textos se dividen en tres grupos, a saber: Tratados sobre la Ley Judía; obras apologéticas, y tratados filosóficos. La teología de Filón tuvo una gran influencia en el primitivo pensamiento cristiano, especialmente en el Evangelio de San Juan. El único dato de su biografía que puede fecharse con seguridad es su intervención en la embajada que los judíos alejandrinos enviaron al emperador romano Calígula para solicitar su protección contra los ataques de los griegos de la ciudad. Lo cual ocurrió en el año 40.

El pensamiento de Filón concilia la filosofía griega y el judaísmo, que intenta concordar mediante el método alegórico, que toma tanto de la tradición exegética judía como de la filosofía estoica. Su obra no tuvo gran aceptación ni entre los judíos ni entre los griegos. Sin embargo, fue recibida con entusiasmo por los primeros cristianos, que llegaron a tenerle por uno de los suyos.

Para Filón, la divinidad de la Ley judía era la base y la prueba de toda filosofía verdadera. Mantenía que la mayor dimensión del Pentateuco, tanto en su dimensión legal como histórica, podía ser explicada de forma alegórica, y que su significado más real y profundo debe ser descifrado a través de esa interpretación. Concebía a Dios como inmaterial e eterno, inaprensible para la razón humana, mejor que la virtud y el conocimiento, superior a la belleza y la bondad, un ser tan elevado sobre el mundo que se requiere una clase de mediadores para establecer un punto de encuentro entre Él y el mundo. Este punto de encuentro es el Logos, expresión de la actividad intelectiva de Dios, el cual ha creado el mundo. Es el intermediario entre Dios y los hombres. Es el más antiguo de los seres; es el hijo primogénito de Dios; es la imagen de éste. El Logos, es inferior a Dios, se halla en la frontera que separa la creación de lo creado. No es ingénito como Dios, ni engendrado como los hombres, sino intermedio entre los dos extremos. No en vano puede entreverse que el logos de que habla este autor es -a la vez- el demiurgo platónico y la mente en que se encuentran propiamente las ideas platónicas Por debajo del Logos se encuentran las Potencias (atributos divinos), por medio de las cuales Dios actúa sobre el mundo.

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