lunes, 12 de julio de 2010

Cultura y Lengua



La ciencia está constituida por una estructura que no modifica su esencia, dirigida por criterio de objetividad y coherencia. El problema esencial en Latinoamérica es que la ciencia no está estructurara para el estudio de la realidad. Existe un claro divorcio entre la estructura científica con la realidad que somete a estudio. En este sentido Kusch (Geocultura del Hombre Americano 1976) apunta:
Creo que en América se plantea con la lingüística un problema que se da en toda especialidad. Se diría que una especialidad no dice todo lo que necesitamos saber en América. Falta algo más en el discurso científico. Toda ciencia está construida con un criterio de objetividad y coherencia que no mella su estructura, pero, la cuestión en América se refiere a la realidad misma, para la cual aún no está dada la ciencia.
Para entender la fenomenología latinoamericana es necesario pensar los fenómenos culturales desde su interior, desde dentro; no imponer esquemas científicos diseñados en otras latitudes mundiales donde el sujeto se encuentra por fuera del objeto; y, al cosificar a este pretender extraer de él la verdad.
En Latinoamérica es urgente coordinar la actividad filosófica con los fenómenos culturales, con la finalidad de concretar una praxis política que adaptada a la realidad, sea herramienta permitente para un mejor vivir de las comunidades. Visto así, toda actividad política carece de sentido si no se coordina con una delimitada praxis delimitada… y, a su vez esta praxis debe surgir de un estudio del fenómeno del lenguaje.
Antes de iniciar un estudio del lenguaje en América latina es pertinente hacer una reflexión filosófica sobre el lenguaje. La cuestión radica en, más allá de determinar qué se dice, es determinar qué pasa con el hombre que lo dice; y, así más allá de un análisis científico se hace un estudio de la totalidad.
Lo afirmado con anterioridad se plantea porque en Latinoamérica no estamos seguros si hemos generado un sujeto científico que pueda elaborar ciencia luego del estudio del objeto. Entendiendo como ciencia a la delimitación del objeto, su descripción y formulación de leyes de su comportamiento. Ciencia que necesariamente debe concretar una praxis política a seguir. Visto así, la ciencia no es un fenómeno separado de la cultura que la genera; y, este concepto de ciencia es propio de la cultura occidental.
A la ciencia se le escapa el estudio de la totalidad. Existe ciencia de fenómenos delimitados pero no del todo; es por esto, que es papel fundamental de la filosofía el descubrimiento del todo. Y, la ventaja sobre el estudio cultural que posee la filosofía sobre la ciencia radica en que la filosofía estudia el fenómeno del habla y el habla corresponde a la dimensión de la existencia. Lo que se dice, lo que se habla, es lo factual, lo acontecido.
En sentido aristotélico la verdad es la coincidencia de lo expuesto del contenido con la situación objetiva. Sin embargo, esto es sólo un aspecto de la verdad, sólo un sentido del ser mismo del existente. La verdad es el ser del existente que está más allá de la verdad menor de la coincidencia con la realidad.
En tal sentido, todas las especulaciones sobre el lenguaje, sobre la realidad cultural elaboradas en occidente resultan inoperantes para el estudio de la realidad cultural Americana. Este error ocurre porque se desea evaluar la realidad desde la óptica de una realidad foránea, desde los preceptos nacidos en la praxis política de otra cultura. Es análisis de la realidad sólo es pertinente cuando se realiza desde dentro de la realidad. Por tanto, Latinoamérica debe elaborar sus propios métodos de estudio desde dentro, desde su realidad cultural.
Realizar una ontología del lenguaje nos lleva a preguntarnos sobre la totalidad del existir mismo; por tanto, es de suma importancia al hacer un estudio cultural de cualquier pueblo latinoamericano, incluir la dimensión del lenguaje; pues, a través de ésta podemos evaluar la totalidad de los fenómenos culturales y prácticos; método que indudablemente nos acercará más a la realidad que la trasladar el método científico occidental al estudio social.
Otro aspecto fundamental a la hora de acercarnos a los pueblos indígenas de América es el denominado proceso de alfabetización. Con la alfabetización foránea a los pueblos indígenas de América se instala un logos convencional que no concuerda con el logos no escrito de la cultura a alfabetizar. Por tanto, la alfabetización niega la posibilidad del mecanismo antidiscurso; porque al alfabetizar se está instalando las realidades de otra cultura sobre una cultura que ve delimitado todos sus aspectos culturales. Esto, es posible que se solvente si al alfabetizar se permita que se manifieste la realidad cultural del pueblo alfabetizado; que se abran las puertas para la no sumisión de una cultura a otra.
Si en el proceso de alfabetización no se toma en cuenta la realidad cultural, los símbolos y mitos del alfabetizado; se destruiría el horizonte simbólico; o sea, se borrarían las raíces culturales del alfabetizado; así, este perdería su condición de existente en el mundo. La inclusión de los elementos culturales propios del alfabetizado en el proceso de alfabetización, puede aportar mucho a este proceso
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